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Historia del Jabón

Se han hecho jabones durante miles de años. Además de hacer fuego y cocinar comida, saponificar aceites y grasas es una de las reacciones químicas más simples y más practicadas en la historia de la humanidad. De hecho, los primeros jabones se hicieron por accidente cuando gotas de grasa cayeron en las cenizas de una fogata.

El jabón se obtiene de la saponificación de una partícula de grasa o aceite con una alcalina. Un aceita o grasa es un “triglicérido”, lo cual quiere decir que tres ácidos grasos están unidos a uno de glicerina.

El alcalino puede ser hidróxido de sodio (para jabones de barra) o hidróxido de potasio (para jabones líquidos). El proceso de saponificación es un simple paso de una reacción química que no genera desperdicios.

La glicerina se separa de los ácidos grasos, los ácidos grasos se combinan con el sodio o potasio para formar jabón y el hidróxido se transforma en agua. El resultado es jabón, glicerina y agua. No queda ningún residuo alcalino en nuestros jabones. Las fórmulas para hacer jabones de buena calidad consisten en elegir las proporciones adecuadas de los aceites adecuados.

El aceite de coco hace mucha espuma pero puede resecar la piel. El aceite de olivo hace una espuma muy suave pero en pequeñas proporciones. Utilizando ambos aceites en las cantidades perfectas, Dr. Bronner’s ofrece lo mejor de dos mundos: mucha espuma suave al tacto de la piel. Además agregamos aceite de cáñamo y jojoba para reflejar los aceites naturales de tu piel y dejarla suave e hidratada.